DURMIENDO EN EL TECHO
Subí
porque la luna me hablaba,
Lo
negro y misterioso del cielo,
Excitaba
la mente de un fantasioso,
Que con
resbaladizas escaleras intentaba llegar a el.
Mire mi
casa desde arriba, y subir mas ya no podía,
En un
solo puño trate de encerrarla, dejarla sin entradas, ni salidas,
Sus
habitantes sumergidos en lo pequeño, diminutos me ignoraban,
Ya no
me miraban como antes, loco me llamaban.
Un
idealista desquiciado, un loco de filosofías,
Que se
fusionaba con el brillo de las estrellas,
Y ellas
lo hacían dormir, contándole cuentos de otros planetas,
Donde
caminaban las maravillas.
Recostado
y relajante,
Andante
de otros mundos,
Parpadeando
soñaba despierto,
Esperando
la señal, el propicio beso del viento,
Escuchando
los coros del universo,
Cantar
mi nombre y sacar el alma del cuerpo.
El
enmascarado conde llamado sueño,
Flaquea
al asomarse a mí,
Llora y
suda de miedo,
Al
sentir la burbuja de poder
En
donde me hallo al dormir.
Lo
espero con un ojo abierto,
Con las
manos de luz de acero
Para
traspasarlo, matarlo y enterrarlo
Por ser
tan maldito y egoísta
Al no
dejarme meditar.
Pensamientos
aromatizados
Zumban
mis oídos,
Pareciera
que algún semidiós llamado aire me los dice,
Regando
la escarcha y la miel en mi boca,
Para
que al mundo se los recite.
Al fin
me dejo llevar por el bostezo impotente,
Que
miente alguna victoria,
Yo se
que no he ganado y jamás le ganaré al tiempo,
Ignoro
las preguntas que me lanzara el sol cuando me salude,
Me
preparo para una nueva enseñanza del destino, al amanecer.
Digo
buenas noches y al dormir en mi techo, siento desvanecer.
Isaac Gred
No hay comentarios:
Publicar un comentario