domingo, 3 de febrero de 2013

Pasión Carnal


PASIÓN  CARNAL

Échate mi amada, despierta mis deseos dormidos, ilumíname con tus ojos ansiosos, deja que las estrellas nos acompañen en esta noche, déjalas venir, déjalas.
Tus dedos me transmiten esa lujuria que pudo volar, piérdete en ella, explórala con migo, vibra con mi voz, quiebra el sudor, ámame.

Tu danza es tan mágica que humedece mi desierto solitario, tus caricias son de dioses y hados, la cama se ahoga en nuestra locura, los perfumes ya no existen, nuestras almas ya se desintegraron, solo existe la carne, esa suave manta que tapaba nuestras miradas, que tapaba nuestra impotencia de no poder tocarnos.

Por la ventana se asoma la luz y enciende nuestros cuerpos, la tierra y el cielo explotaran si nos seguimos moviendo, tal explosión nos volvería polvo del universo, y lograríamos descubrir la inmortalidad.

Bésame, has que mi aliento se haga vapor, libérame, extiende mis alas, llévame con  tus uñas rozar mi espalda a conocer el nirvana, y a conocer al creador, tu conoces la luz, trasládame con ella.
No te detengas ahora, no te detengas.

Mis manos decoran el paisaje de tu cuerpo, los caminos y las curvas de ti me reciben, la energía que irradiamos los dos apresura el alba, abres mis sentidos, los llenas de amor, me cobijas en tus montes sagrados, me susurras diciendo que tu sueño ya es real, que mi cuerpo ahora es tuyo, que mi mente se hace débil con tu boca, que tu eres la única que eriza mi verdadera fuerza, la única que me puede bañarme con esa excitada voz.

Atrapamos los sonidos del silencio que dormían con nosotros al no decirnos nada, ese silencio es ahora el que nos hace gritar de placer, esos gritos serán los que compitan con las tormentas, esas tormentas quedarán postradas al vernos a los dos, jugar a crear nuevos universos y nuevas fuerzas, nos amamos mas halla del todo, y quizá el todo este celoso al ver que su creación ya puede crear dioses.

Nos amamos en las noches y en los días, nos amamos sin pensar en el pasado ni el futuro, solo el presente es cómplice y juez de nuestros deseos enredados, el amor de nuestras miradas es un puente hacia el fuego y la luz.

La noche contigo es infinita.

Isaac Gred.

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