PASIÓN CARNAL
Échate mi amada, despierta mis deseos
dormidos, ilumíname con tus ojos ansiosos, deja que las estrellas nos acompañen
en esta noche, déjalas venir, déjalas.
Tus dedos me transmiten esa lujuria que pudo
volar, piérdete en ella, explórala con migo, vibra con mi voz, quiebra el
sudor, ámame.
Tu danza es tan mágica que humedece mi
desierto solitario, tus caricias son de dioses y hados, la cama se ahoga en
nuestra locura, los perfumes ya no existen, nuestras almas ya se desintegraron,
solo existe la carne, esa suave manta que tapaba nuestras miradas, que tapaba
nuestra impotencia de no poder tocarnos.
Por la ventana se asoma la luz y enciende
nuestros cuerpos, la tierra y el cielo explotaran si nos seguimos moviendo, tal
explosión nos volvería polvo del universo, y lograríamos descubrir la
inmortalidad.
Bésame, has que mi aliento se haga vapor,
libérame, extiende mis alas, llévame con
tus uñas rozar mi espalda a conocer el nirvana, y a conocer al creador,
tu conoces la luz, trasládame con ella.
No te detengas ahora, no te detengas.
Mis manos decoran el paisaje de tu cuerpo, los
caminos y las curvas de ti me reciben, la energía que irradiamos los dos
apresura el alba, abres mis sentidos, los llenas de amor, me cobijas en tus
montes sagrados, me susurras diciendo que tu sueño ya es real, que mi cuerpo
ahora es tuyo, que mi mente se hace débil con tu boca, que tu eres la única que
eriza mi verdadera fuerza, la única que me puede bañarme con esa excitada voz.
Atrapamos los sonidos del silencio que dormían
con nosotros al no decirnos nada, ese silencio es ahora el que nos hace gritar
de placer, esos gritos serán los que compitan con las tormentas, esas tormentas
quedarán postradas al vernos a los dos, jugar a crear nuevos universos y nuevas
fuerzas, nos amamos mas halla del todo, y quizá el todo este celoso al ver que
su creación ya puede crear dioses.
Nos amamos en las noches y en los días, nos
amamos sin pensar en el pasado ni el futuro, solo el presente es cómplice y
juez de nuestros deseos enredados, el amor de nuestras miradas es un puente
hacia el fuego y la luz.
La noche contigo es infinita.
Isaac Gred.
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