Podré meditar esta noche?
Podré alejarme de esta realidad que no aprendo
a mirar
Podré? En verdad podré hacerlo?
Miro mis manos y limpio mis húmedos ojos,
Hacia donde me lleva la noche hablante,
Caminare hasta escuchar a la luna,
Caminare, correré como caballo que pisa las
estrellas,
Que olvida los pasos y busca señales.
No me atrevo a preguntarle al viento en donde
ha dejado mi cuerpo,
He salido a recoger mis huellas,
Me escape de la carne, solo soy agua
evaporada,
Esencia de flor humana, luz del corazón que
viaja sin distancias,
Que habla sin palabras.
No me atrevo a preguntarle al fuego donde dejó
todas las cenizas del pasado,
Donde esta el papel del ayer quemado,
Donde fue a parar tanto humo que espera ser
purificado.
No me atrevo a preguntarle al viento,
A donde se llevo todas las plumas de las aves,
En donde están todas las hojas de los árboles,
Me silvas para que mire el amanecer,
Me avisas cuando sonríe el sol.
Solamente me atreví a conquistar la oscuridad,
Esconderme detrás de tus sonidos para no ser
visto por las sombras,
Simplemente intento desnudar tus misterios,
Arrancarte un pedazo de cielo para cazar
luceros.
Noche; mi perfecta amada; perfecta amante;
perfecto amor,
Mirada escondida debajo del riachuelo, voz
silenciosa de la nada.
Soy la piedra que cae del vacío para disfrutar
de un minuto eterno,
Desvanezco y me desprendo de mis ojos mientras
caigo.
Pero soy inmortal, soy el aire que se
convirtió en hombre.
Soy el fruto del árbol interminable, que resbaló
descuidado e indefenso a una tierra desconocida.
Soplo nocturno, canto de neblina,
Tormenta de plumas que arrasa mi cuerpo,
Deseo poder volar con tu aliento.
Tormenta de pagos y deudas del destino,
Lluvia de verdades, orillas de confesiones,
Horizonte lejano que roza mis dedos,
Que abre mis manos para ser castigado,
Que urge mi garganta para gritar, gritar
derrotado.
Derrotado por el Dios que no pude vencer, ni
conocer.
Cansado y sediento recorrí cada rincón de mi
conciencia para saber quien era,
Encontré abismos, encontré playas y en cada
gramo intentaba hallarme,
Agobiado por mi búsqueda, invite a mi cuerpo
etérico a sumergirse en aquel océano misterioso que jamás se atrevió a entrar.
El océano de la verdadera verdad, el océano de
las respuestas,
El océano de la fantasía que jamás podré
ahogar,
¡Ahora se que soy un tejedor de fantasías!, ¡un
navegante de mundos internos!,
¡Un caminante enamorado del polvo de los caminos!
Isaac Gred…..
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