domingo, 3 de febrero de 2013

Meditación Nocturna


Podré meditar esta noche?
Podré alejarme de esta realidad que no aprendo a mirar
Podré? En verdad podré hacerlo?

Miro mis manos y limpio mis húmedos ojos,
Hacia donde me lleva la noche hablante,
Caminare hasta escuchar a la luna,
Caminare, correré como caballo que pisa las estrellas,
Que olvida los pasos y busca señales.

No me atrevo a preguntarle al viento en donde ha  dejado mi cuerpo,
He salido a recoger mis huellas,
Me escape de la carne, solo soy agua evaporada,
Esencia de flor humana, luz del corazón que viaja sin distancias,
Que habla sin palabras.

No me atrevo a preguntarle al fuego donde dejó todas las cenizas del pasado,
Donde esta el papel del ayer quemado,
Donde fue a parar tanto humo que espera ser purificado.
No me atrevo a preguntarle al viento,
A donde se llevo todas las plumas de las aves,
En donde están todas las hojas de los árboles,
Me silvas para que mire el amanecer,
Me avisas cuando sonríe el sol.

Solamente me atreví a conquistar la oscuridad,
Esconderme detrás de tus sonidos para no ser visto por las sombras,
Simplemente intento desnudar tus misterios,
Arrancarte un pedazo de cielo para cazar luceros.
Noche; mi perfecta amada; perfecta amante; perfecto amor,
Mirada escondida debajo del riachuelo, voz silenciosa de la nada.
Soy la piedra que cae del vacío para disfrutar de un minuto eterno,
Desvanezco y me desprendo de mis ojos mientras caigo.
Pero soy inmortal, soy el aire que se convirtió en hombre.
Soy el fruto del árbol interminable, que resbaló descuidado e indefenso a una tierra desconocida.

Soplo nocturno, canto de neblina,
Tormenta de plumas que arrasa mi cuerpo,
Deseo poder volar con tu aliento.
Tormenta de pagos y deudas del destino,
Lluvia de verdades, orillas de confesiones,
Horizonte lejano que roza mis dedos,
Que abre mis manos para ser castigado,
Que urge mi garganta para gritar, gritar derrotado.
Derrotado por el Dios que no pude vencer, ni conocer.



Cansado y sediento recorrí cada rincón de mi conciencia para saber quien era,
Encontré abismos, encontré playas y en cada gramo intentaba hallarme,
Agobiado por mi búsqueda, invite a mi cuerpo etérico a sumergirse en aquel océano misterioso que jamás se atrevió a entrar.
El océano de la verdadera verdad, el océano de las respuestas,
El océano de la fantasía que jamás podré ahogar,
¡Ahora se que soy un tejedor de fantasías!, ¡un navegante de mundos internos!,
¡Un caminante enamorado del polvo de los caminos!

Isaac Gred…..

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